Pienso «Grain Free» o «Sin Cereales».

Daniel Jiménez 02/08/2020

En los últimos años se han extendido muchísimo los piensos grain free o sin cereales y prácticamente todas las marcas han sacado versiones de este tipo. Hemos pasado de alimentar 

En los últimos años se han extendido muchísimo los piensos grain free o sin cereales y prácticamente todas las marcas han sacado versiones de este tipo. Hemos pasado de alimentar a nuestros perros con piensos baratos de supermercado o de conocidas marcas veterinarias, cargadas de cereales, a piensos premium sin ningún tipo de cereal, aunque la mitad sea patata, calabaza o remolacha. Pero, ¿un pienso es de calidad sólo por no llevar cereales? Una vez más, la respuesta es NO. Veamos por qué con una composición de pienso grain free como ejemplo:

Pollo (19,5 %) · Tapioca (19 %), Proteína de pollo deshidratada (19 %) · Almidón de guisante · Manteca · Guisantes deshidratados · Proteína de guisante · Pulpa de remolacha deshidratada (3%) · Proteína de pavo deshidratada · Autolisado · Minerales · Remolacha deshidratada (0,5%)

Además de no especificar los porcentajes de todos los ingredientes (¿cuánto almidón de guisante? ¿Cuánta manteca?…), el contenido animal no alcanza el 40% (en negrita). Que no lleve maíz o trigo, no implica que sea sano: un pienso para perros sin cereales, si está compuesto por un 60% de tapioca, patata, legumbres, calabaza o guisantes, no será adecuado para la dieta de un carnívoro. Por muy «grain free» que sea.

Cereales e hidratos de carbono en la dieta de los perros

El debate de los cereales va más allá de los piensos. A nivel nutricional, existen toneladas de publicaciones sobre si los perros siguen siendo carnívoros «estrictos» (como defienden por ejemplo los pro BARF), o si han evolucionado en nuestra compañía, llegando a poder digerir y asimilar cierto porcentaje de hidratos de carbono en la dieta (como defienden numerosos veterinarios).

En lo que existe un amplio consenso es en que no deben alimentarse en porcentajes del 40 o 60% de hidratos de carbono: está demostrado que su organismo no está diseñado para eso. El perro no necesita cereales en su dieta; en estado salvaje, obtendría los hidratos de carbono del contenido estomacal de sus presas (frutos, bayas, etc.), por lo que podéis imaginar que la proporción no es muy alta.

Una vez tenemos claro que la cantidad de hidratos de carbono debe estar limitada (hasta un 15 o 20%), coge el saco de pienso que tengas en casa. Busca en la tabla nutricional el porcentaje de hidratos de carbono. Mira bien… Donde dice «Proteínas, Grasa, Fibra, Humedad…». Sorpresa: no está. Descubrir la cantidad de HdC de una comida comercial para perros, ya sea pienso o enlatada, puede ser un reto mayor de lo que esperabas.

Si sumamos todos los porcentajes, por descarte, obtendremos el porcentaje de hidratos de carbono que contiene. El pienso que utilizamos de ejemplo en la composición que presentamos al principio tiene esta tabla de componentes analíticos:

Proteína bruta: 25,0% · Aceites y grasas brutos: 15,0% · Ácidos grasos Omega 6: 2,0% · Ceniza bruta: 6,5% · Fibras brutas: 3,0%

En este caso, los porcentajes suman un 51,5%, por lo que la cantidad de hidratos de carbono será de un 48,5%. Como vemos, a pesar de ser un pienso grain free, tiene hidratos de carbono en cantidad muy superior a la adecuada para un perro. Será más saludable un pienso que lleve un 20% de avena (un cereal) como única fuente de hidrato, que uno con un 45% de calabaza, por mucho que ésta no sea un cereal; y siempre preferiremos un pienso con cereales limitados, a uno sin cereales cuya proteína es, en su totalidad, subproductos.

¿Qué dice la ciencia?

piensos para perros grain freeEs difícil encontrar información que no resulte contradictoria. Por un lado, estudios de la FDA indican que la alimentación exclusiva con piensos sin cereales puede provocar cardiopatías. También a favor se manifiestan quienes opinan que aportan nutrientes muy beneficiosos para la salud de nuestros peludos y que no hay motivo para renunciar a ellos.

Por contra, hay quienes defienden que los perros, al igual que su antepasado lobo, no producen amilasa (la enzima encargada de empezar a descomponer los hidratos de carbono para que el cuerpo pueda asimilarlos) y que, por ello, no deberían comer cereales. Tampoco ayudó la retirada en 2007 en varios países de marcas de pienso tras provocar insuficiencias renales; esto se debió a que la proteína que incluían (de trigo, arroz, soja o maíz procedentes de China) estaba contaminada, contribuyendo a la extensión de la creencia de que los cereales en general son dañinos para los perros.

Nosotros partimos de la premisa de que, al hablar de nutrición, no es malo el uso, sino el abuso y procuramos alejarnos de extremismos y analizar cada caso concreto. Siempre partiendo de la base de que nuestros perros NO necesitan cereales en su dieta, no pensamos que por darle un trozo de pan duro un día o un puñado de avena, ellos vayan a enfermar y nosotros debamos arder en el infierno. Hemos de dejar claro que, el hecho de que defendamos que un perro puede comer una cierta porción de cereales, no significa que estemos a favor de que supongan la mitad de su dieta. Los cereales no deben superar, como norma general, el 15% de lo que come tu amigo.

Si hay algún motivo que nos ha llevado a decidir que, en nuestro camino a una dieta natural y variada, incluiremos cereales, es importante saber cuáles tienen mayores beneficios para ellos, en qué cantidades pueden ingerirlos y cómo. Debemos fijarnos más en el índice glucémico del alimento, que no en si es o no un cereal. Elige avena o quinoa (siempre pasados de cocción), antes que maíz o trigo; además de que son más fáciles de asimilar para ellos, tienen propiedades que complementarán su dieta. 

Más caros que otras opciones de mayor calidad

Un pienso no es bueno sólo por ser caro, del mismo modo, un pienso no será bueno únicamente por ser «grain free«. Puede ser un punto más a tener en cuenta de cara a la decisión final, pero difícilmente será el factor más importante. Dejarnos llevar por la tendencia sin cereales puede llevarnos a pagar más por un producto que, en realidad, no lo merece. Debemos darle más importancia al conjunto de los ingredientes y a la claridad de la etiqueta, y no a los grandes mensajes impresos en el frontal del saco. Al final, éstos son sólo marketing, pero la composición del producto no engaña, aunque lo intente.

Te sorprenderá descubrir la cantidad de marcas que ofrecen alternativas de calidad a precios interesantes, entre otras cosas, porque no invierten cantidades ingentes en publicidad. Puedes contarnos qué pienso compras actualmente y por qué, y analizaremos si es la mejor opción para la salud de tu perro y para la de tu bolsillo, y cómo suplementar su dieta. 

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