Las experiencias en edad temprana y el ejercicio asociados a diversos tipos de ansiedad en perros

Artículo basado en “Early life experiences and exercise associate with canine anxieties” de Katriina Tiira y Hannes Lohi (2015) que aborda diferentes causas y efectos sobre la ansiedad en perros.

El propósito de este estudio fue investigar factores ambientales que inciden en el  desarrollo de comportamientos relacionados con el miedo en perros domésticos, revelando resultados a tener en cuenta en estudios genéticos, pero también factores importantes a ser considerados en el bienestar canino.

Hipótesis inicial

Bien sabemos que se pueden observar grandes diferencias de personalidad en Desarrollo del perrodiversos rasgos de comportamiento de numerosas especies. Sin embargo, aunque las variaciones de personalidad están bien documentadas, no así la ontogenia y el desarrollo de la misma. Entendemos que las dimensiones de la personalidad tienen un alto componente hereditario pero a su vez se empapan de multitud de factores ambientales. Por tanto, paralelamente al estudio de la genética de la personalidad, necesitamos más información sobre factores ambientales que pueden afectar al desarrollo de distintos rasgos del comportamiento. En este estudio, se centrarán en analizar algunos factores ambientales que pueden afectar al miedo en perros domésticos.

Aproximadamente, en un tercio de los hogares finlandeses -donde se elabora el estudio-conviven con un perro y se estima una población mundial de cánidos de 700 millones a 1 billón. Teniendo en cuenta estos datos, entendemos que la personalidad canina tiene un importante impacto tanto en el bienestar del perro como del guía humano.

Los perros domésticos a menudo presentan diversos diagnósticos y rasgos conductuales relacionados con la ansiedad: fobias, ansiedad por separación, desórdenes generalizados de ansiedad, que en muchos casos pueden ser considerados como problemas severos para el bienestar del perro.

Se considera que el miedo es breve en duración, detona con un estímulo específico y resulta en dos respuestas: huida o confrontación (“flight or fight”). Mientras que la ansiedad se prolonga más en el tiempo, se focaliza en el futuro y no presenta necesariamente un objeto de amenaza específico. Los autores apunta que, según el objeto y la  situación, el miedo en perros se puede clasificar en dos categorías: social o no social. En la primera de ellas encontraríamos por ejemplo el miedo a personas y perros desconocidos, mientras que la segunda categoría incluye miedo a diversos objetos y coyunturas: ruidos (fobia/sensibilidad a ruidos), alturas, diferentes superficies de suelo (resbaladizos, brillantes), etc. En el caso del miedo a ruidos (truenos, fuegos artificiales, petardos, tiros), a menudo en la literatura científica es categorizado como fobia debido al comportamiento de respuesta que en ocasiones presentan, pero los autores en este estudio prefieren tratarlo como “sensibilidad al ruido” porque consideran que algunas reacciones y conductas no entran en los parámetros acotados como una fobia.

 

Miedo en perrosEl miedo y la sensibilidad a ruidos tienen un alto componente hereditario pero también ambiental. Así, determinan que los dos grandes factores ambientales que afectan al miedo sería la falta de socialización y el aprendizaje a través de aversivos, sea cual sea la edad del perro, pero especialmente en edades tempranas o juveniles. La sensibilidad al ruido frecuentemente se asocia a una experiencia adversa, aunque encontramos otros mecanismos implicados en el desarrollo de este problema. En estudios anteriores de J. A. Serpell  et al. (1996)o D. Mills et al. (2005), algunos de estos mecanismos vinculados a la sensibilidad a ruidos son: los paseos cortos y falta de actividades y ejercicio, ser el primer perro para el guía (debido al desconocimiento de manejo y estrategias de habituación), así como un alto porcentaje de hembras esterilizadas. Sin embargo, hay pocos estudios sobre la influencia de la calidad del cuidado maternal en el miedo y la sensibilidad al ruido en perros a pesar de la relevancia de la impronta materna en el desarrollo de personalidad en otras especies.

Recopilación de datos

El estudio se hace a partir de un cuestionario a guías de perros, que anteriormente se ha mostrado fiable y correlacionado con el comportamiento de perros en situaciones de prueba. Se invitó a participar a perros que presentan todo tipo de cualidades: tímidos, sociables, con miedos y sin ellos, y de todas las razas, aunque especialmente a Gran Danés, Pastor Alemán, Pastor Belga, Staffordshire Bull terriers, Salukis y Lagotto Romagnolo por poseer previamente numerosas muestras existentes en un banco de sangre y ADN de perros para estudios genéticos.

Recibieron 3262 cuestionarios válidos, de perros de entre 6 meses a 15 años. Siendo la media de 5 años. 1737 hembras y 1525 machos.

El cuestionario constaba de 35 preguntas, en las que el principal Perro de raza Salukisobjetivo era la evaluación del miedo a personas/ perros desconocidos y nuevas experiencias, la sensibilidad a ruidos y ansiedad por separación, añadiendo otras sobre antecedentes como: cuidado maternal, lugar de nacimiento, edad a la llegada al hogar definitivo, socialización de cachorro, experiencias tempranas de vida, sexo y tamaño; y otras sobre rutinas diarias: tipo de dieta y suplementos, tiempo estando solos al día, número de niños y adultos en la misma casa, más perros en la misma casa, socialización y ejercicio diario. Para reducir la subjetividad de los guías, todas estas preguntas iban acompañadas de otras en las que debían describir detalladamente las reacciones en situaciones específicas. En caso de miedos a personas/perros/ruidos el comportamiento mostrado, así como en caso de que el guía considerara que su perro no mostraba miedos se exigía una descripción detallada del comportamiento en determinadas situaciones para hacer una evaluación más certera.

En lugar de tratar de capturar el espectro completo de variación fenotípica en el miedo, trataron de estructurar el cuestionario para lograr identificar a los individuos con miedos más agudos (llamados “cases” en el estudio) y aquéllos sin ninguna reacción de miedo (llamados “controls”).

 

Conclusiones

Las experiencias tempranas de vida juegan un rol principal en el desarrollo de  una personalidad miedosa

Los principales factores asociados a esta personalidad son el cuidado maternal y la socialización desde cachorros, especialmente hasta los tres meses. Sin embargo, a través del estudio, pudieron comprobar que la calidad del cuidado maternal inducía al desarrollo de comorbilidad en trastornos de ansiedad. Es decir, que no afecta al temperamento miedoso únicamente, sino al desarrollo de varios tipos de formas de ansiedad en un mismo individuo (ansiedad por separación, sensibilidad al ruido, trastornos compulsivos y/o estereotipados como persecución del rabo, etc.). Al igual que la personalidad miedosa suele ir acompañada de sensibilidad al ruido y/o ansiedad por separación. En el estudio abordan la comorbilidad, pero también los casos de miedos y ansiedad aislados.

Perra amamantando a sus cachorrosSin embargo, los datos obtenidos en este estudio respecto al cuidado maternal son insuficientes ya que muchos guías no podían responder a esta pregunta por desconocimiento y aquéllos que sí podían lo hacían en base a visitas puntuales al criador y no mediante la observación diaria del bienestar de la madre y los cachorros. Los autores consideran necesario un estudio específico sobre la magnitud del efecto del cuidado maternal en la personalidad posterior del individuo, como se ha realizado en otras especies -primates y humanos especialmente- si bien son escasos los estudios en perros.

Por otro lado, no resulta sorprendente que la correcta socialización en cachorros tenga como resultado una menor incidencia del miedo en la personalidad del perro. Como ya demostraban en otro estudio D. L. Appleby et al. (2002), el período entre las  3 y 12 semanas de edad es especialmente sensible, teniendo profundos efectos en el comportamiento posterior.

 

Ejercicio. ¿Un factor relevante en la resiliencia al estrés?

Una de las conclusiones más curiosas del estudio es la incidencia del ejercicio en la sensibilidad al ruido y la ansiedad por separación: en relación a los individuos llamados “controls” -sin miedos-, los perros que presentaban una sensibilidad al ruido y ansiedad por separación más agudas, disfrutaban de menos tiempo de ejercicio al día o menos actividades conjuntas perro-guía. Este ejercicio al que aluden en el estudio son paseos diarios, atendiendo a variables como el tiempo, veces al día, con correa y sin correa. Y acerca de las actividades conjuntas, se refieren a entrenamientos de cualquier tipo e incluso juego.

Aquéllos perros que podían disfrutar de cierto tiempo diario de ejercicio libre demostraron menor sensibilidad al ruido. No han observado una mayor incidencia de agresividad hacia extraños vinculada a la falta de ejercicio diario, pero sí modestamente hacia otros perros.

La capacidad de sobreponerse que favorece el ejercicio en cuadros de Perro practicando deporteansiedad o depresión ha sido ampliamente demostrada en humanos. El mecanismo subyacente es el aumento en la producción de serotonina, tanto en animales como humanos, teniendo un efecto antidepresivo. Otros estudios han demostrado una reducción del estrés oxidativo y comportamientos relacionados con la ansiedad a través del ejercicio moderado en roedores.

Demuestran cómo el ejercicio provee de cierta resiliencia al estrés, da un mayor bienestar del perro y sirve como un indicador de la calidad del manejo del perro por parte del guía.

A diferencia de otros estudios, no han encontrado diferencias significativas vinculadas al miedo o a problemas de comportamiento según el tamaño del perro, salvo cuando se excluía el ejercicio diario. Consideran que frecuentemente los perros pequeños suelen ir siempre atados y que tienen rutinas diarias de ejercicio o actividad distintas a los perros más grandes. Deducen que es la falta de ejercicio o actividad, así como el manejo y no el tamaño, uno de los factores relacionados con el miedo.

Edad, otros perros y el efecto del guía

Concluyen que los perros miedosos tienden a ser más jóvenes, mientras que aquéllos con sensibilidad al ruido son más mayores. La explicación a la primera observación se debe a que, aunque se considera que la personalidad permanece estable desde el año de edad en adelante, el miedo se reduce a lo largo del tiempo a través de la habituación y las experiencias de vida. Los perros son capaces de ir desarrollando distintas estrategias para afrontar situaciones de miedo, parcialmente con la ayuda del guía. Así los guías deben conocer qué situaciones provocan miedo a sus perros, para hacer un correcto acompañamiento o evitarlas si sobrepasan la capacidad de apoyo del guía.

Perro ancianoSin embargo, este no es el caso en la sensibilidad al ruido. A través del estudio han observado una mayor incidencia de esta sensibilidad en perros mayores. En otro estudio de A. R. Dale et al. (2010), observaron reacciones más severas al ruido en perros de a partir de 10 años. Los autores según sus resultados consideran que el miedo a los ruidos difiere de otros porque la habituación no parece tener el mismo resultado e incluso aumenta la severidad de las reacciones con la edad.

En relación a estos resultados obtenidos relativos a la sensibilidad a ruidos, desde Anut Educación Canina en Segovia creemos que la habituación progresiva y el empleo de diversas estrategias no aversivas pueden aliviar e incluso solventar dicha sensibilidad. Pero detrás, tiene que haber un trabajo constante y a largo plazo por parte del guía. En cambio, a través de la experiencia con perros senior, sí compartimos la certeza que si no se aborda específicamente esa sensibilidad al ruido a lo largo de la vida del perro, las reacciones de miedo tienden a agudizarse con la edad.

Por otro lado, la presencia de otros perros en el mismo hogar, parece ayudar en la gestión del estrés y el miedo. En un estudio anterior de los mismos autores, sobre comportamientos compulsivos y estereotipias como la persecución del rabo, llegaron a la misma conclusión, pero en aquél momento alegaron la posibilidad de que en hogares con más de un perro, el guía posiblemente tenía menos capacidad de prestar atención a cada perro respecto a hogares con uno solo. Ahora, sumando las conclusiones de este estudio, sí parece definitivo que los perros que comparten hogar con otros congéneres resultan más resilientes frente a diversos estresores. En un experimento con truenos simulados, pudieron observar una relativa menor reactividad al ruido, pero especialmente una más rápida recuperación en perros procedentes de hogares con más perros. El soporte social actúa como “efecto de amortiguación” ante eventos estresantes en humanos. Para los autores, la compañía entre perros en un mismo hogar actuaría del mismo modo.

Desde Anut, estamos de acuerdo con esta conclusión, especialmente en relación al miedo social aludido por los autores -personas y perros desconocidos-, pero no así en el caso de ansiedad por separación. Son varios los casos que hemos trabajado en los que un perro con ansiedad por separación puede activar en otro síntomas que previamente no presentaba. Es posible que el aprendizaje vicario tenga mucho que ver en este efecto contagio.

Sexo, esterilización y otros factores

Perro jovenEn este estudio determinan una mayor incidencia de sensibilidad a ruidos tanto en machos como hembras esterilizadas respecto al grupo que llaman “controls” (perros que no presentan ningún tipo de miedo). El incremento en la ansiedad debido al cambio hormonal ha sido evaluado previamente en numerosos estudios  (E. J. Blackwell et al., 2013), así como la correlación directa entre distintas formas de ansiedad debida a la esterilización temprana (J. M. Scarlett et al., 2004). No obstante, entre machos y hembras enteros -no esterilizados- observan una mayor incidencia de las últimas en la sensibilidad al ruido.

En cuanto al cuidado maternal sólo han podido certificar una mejor calidad de este cuidado brindado por madres que paren y crían en su hogar permanente. Observaron ciertos niveles de ansiedad en perras que viven en otro lugar habitualmente y eran trasladadas a casa del criador en el momento del parto y posterior crianza.

 

Finalmente, los autores invitan a abordar estudios que vinculen el ejercicio y la medición de serotonina en relación a la reducción de ansiedad en perros, así como una investigación observacional y exhaustiva de la impronta del cuidado maternal y el bienestar de la madre en el desarrollo de la personalidad.

 

Consideramos los resultados de este estudio de gran interés para guías, educadores caninos, protectoras, clínicas veterinarias y criadores.

 

* Katriina Tiira: docente en la Universidad de Helsinki y CEO de smartDOG.

* Hannes Lohi: docente de Biociencia Veterinaria en la Universidad de Helsinki. Chief Scientific Officer en Genoscoper. Supervisor del programa de doctorado de Medicina Clínica Veterinaria de la Universidad de Helsinki.

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Persecución de coches y reactividad al movimiento en perros

Este artículo es una traducción no literal de «Dog problems: car chasing» de Emma Lee. Puedes consultar el original y otros artículos interesantes en su blog woofliketomeet. Recomendamos la lectura de sus entradas.

Introducción a la persecución de coches y reactividad al movimiento en perros

La persecución de coches y reactividad al movimiento en perros suele ser un problema habitual, posiblemente más acentuado en perros pastores pero observable en todo tipo de razas, mezclas y tamaños. Supone una complicación en la vida cotidiana del perro y del guía, especialmente en los entornos en los que vivimos. Su solución, exige perseverancia, paciencia y empatía. ¡Pero hay solución!

Hay pocos artículos en nuestra lengua dedicados a este tema y nos ha parecido especialmente interesante porque Emma Lee propone una metodología de trabajo a partir de unos escenarios concisos y bien estructurados desde los que comenzar el trabajo de desensibilización al movimiento.

Así que, ¡empecemos!

¡Que levante la mano quien tenga un perro capaz de correr hasta el fin del mundo persiguiendo un coche!

Realmente, hasta el siglo XX nuestra vida no tenía tal saturaciónPerro persiguiendo de maquinaria y máquinas a nuestro alrededor. Como mucho, un caballo podía dar una coz al perro que se ponía un poco pesado de más. Los carruajes no eran ni tan comunes, ni tan rápidos, ni tan peligrosos y desde luego que no hacían tanto ruido ni emitían tanto olor. La vida era claramente más sencilla para los perros antes de que se extendiera toda la maquinaria contemporánea que nos rodea. Es más, en un mundo así, no hubiera habido tanto problema en que un perro persiguiera cosas la mayor parte del tiempo, ni tendríamos que asegurar las vallas de nuestras casas para evitar que salten en su afán por perseguir.

En el mundo en que vivimos, precisamente las máquinas que hemos introducido en él, son uno de los peligros mayores a los que se enfrenta tanto la fauna autóctona como nuestros perros. En nuestra necesidad de una accesibilidad rápida y eficaz a cualquier lugar, hemos invadido con carreteras todo territorio, independientemente de su valor ecológico y de quien viviera en los alrededores. ¿Cuántos animales atropellados encontramos en los arcenes todos los años?

Perro pastor persiguiendoVolviendo al tema que nos concierne. Algunos de los primeros trabajos sobre visión canina de la década de los 30 del siglo XX ya puntualizaban que los perros, como los humanos, tienen una mayor capacidad para detectar un objeto en movimiento que estático. Un estudio con perros policía en esos mismos años, determinaba que podían percibir el objeto en movimiento a una distancia de 1km, mientras que ese mismo objeto, en estático, no despertaba ningún interés en ellos hasta estar a menos de 500m. Bien, pues todo esto adquiere más sentido cuando hablamos de predadores de llanuras: a pesar de que la visión no es el sentido más primario de los perros, la capacidad de poder observar una presa corriendo era una habilidad básica de supervivencia. A la que además hay que sumar, que en determinadas razas con hocicos alargados, desde galgos, pastores alemanes hasta caniches o collies, el emplazamiento de sus ojos, les permite una visión binocular extraordinaria. Una visión de gran angular que les facilita escanear el horizonte en busca de algo en movimiento.

 

¡Pero la cosa se pone peor! (para nosotros, los guías que debemos velar por su seguridad): estas razas y mezclas de hocico alargado, tienen una concentración de células sensoriales que capturan luz y sombra concentrada en una larga línea horizontal de un modo más afinado que otras razas. Si a todo ello le sumas la visión binocular, las largas patas que suelen tener, lo que tienes es un perro perfectamente diseñado para perseguir y con una mejor perspectiva. «¡Hasta luego Toby!»

Además, el ser humano desde bien temprano tuvo el deseo de controlar el movimiento de especies-presa que criaba a través de perros pastores centro-europeos y otras razas de pastoreo y guarda. Y es así como tenemos la receta biológica perfecta de perros que les gusta perseguir cosas para azuzarlas o para detenerlas. Todo ello aliñado con una buena dosis de dopamina que les refuerza cada vez que lo hacen. De este modo, cada vez que persiguen algo en la distancia que acelera, se dispara una suerte de comportamiento anterior «pre-programado» que se activa en el cerebro mucho antes de que el cortex visual le diga «espera un momento, no creo que sea un corzo». Un parpadeo de luz, una sombra repentina en movimiento y ¡boom!. Modo persecución ON.

No es sorprendente entonces que muchos perros pastores persigan coches, bicis, corredores, etc. Sus genes les dicen «evita que las cosas en movimiento se muevan». O que collies o malinois, cuando van con la correa se sientan tan frustrados ante las cosas con movimientos descontrolados y ladren como si fueran un sargento mayor de un ejército cuya tropa está en el campo de batalla sin ningún sentido de cohesión.

 

Perros pastoreandoSin embargo, también encontramos una reactividad al movimiento debida al miedo. Cualquier máquina en movimiento que parece autónoma puede resultar extraña cuando uno no está habituado a ello. Como se puede aplicar a otras realidades, si no habituamos a un cachorro desde temprana edad al tráfico, es más que probable que el día de mañana presente miedos. La autora explica que en muchas ocasiones la reacción de persecución por miedo o excitación se presenta en el perro de la misma forma. Y aunque en ambos casos el origen sería la falta de habituación a temprana edad, el trabajo en un caso u otro debería enfocarse en un modo distinto. Por ello subraya la importancia de determinar las causas subyacentes y la motivación tras un comportamiento de persecución. Emplearemos técnicas de contra-condicionamiento cuando es miedo y desensibilización cuando es sobre-excitación lo que presenta nuestro perro.

 

Bajo ningún concepto se deberán utilizar elementos aversivos ni correcciones. Si ante este problema de persecución de coches y reactividad al movimiento en perros, alguien te recomienda correas de ahorque, collares eléctricos, golpes o gritos, mejor busca a un profesional actualizado, si no te convertirás en parte del problema. No estarás ayudándole a gestionar determinada situación, sino inhibiéndole o incluso llevándole a la indefensión aprendida. Si un perro con miedo asocia la aparición de un coche en movimiento con una patada por parte del guía, sin entrar en razones éticas inabarcables aquí, lo que sucede es que, en el mejor de los casos, se suprime el comportamiento en su presencia, pero el perro no dejará de perseguir. Supondría castigar a tu perro por cada cosa en movimiento que te puedes cruzar a lo largo del día, en lugar de enseñarle una sola conducta que hacer en cualquiera de los casos. Además, esos castigos o reprimendas pueden suponer que un buen día, estando el perro suelto, persiga algo y ante el panorama que ya sabe que le espera, «decida mandarte al infierno».

Así que, ¿qué es lo que debes hacer?

Metodología de trabajo para la persecución de coches y reactividad al movimiento en perros

Lo que necesitaremos es trabajar la habituación del perro al movimiento. Desensibilización para el perro que se sobre-excita y entra en «modo juego de persecución» y contra-condicionamiento si la reacción es por miedo. Lo mismo cuando la reacción se produce ya desde el encendido de un motor. Si tu perro corre hacia coches o bicis en parado y/o apagado, esto es una anomalía que se debería valorar desde otra perspectiva.

En primer lugar, necesitaremos un escenario. «Set» en los gráficos de Emma Lee. Un escenario es un entorno en el que puedas controlar todos los factores. Un buen escenario implica un progreso fácil y clínico. Cuantas menos complicaciones, más científico y limpio será el trabajo. ¿Recuerdas que más arriba se explicaba cómo los perros pueden detectar el movimiento más allá de los 900m? Es ahí donde deberemos empezar.

A estos escenarios planteados, Emma Lee lo denomina como «la T». El final del rabo largo de la T debe estar a un kilómetro de distancia de visión directa desde los ojos del perro. La parte de arriba de la T es una carretera principal. Lo ideal es que a lo largo del rabo largo de la T haya vegetación densa o edificios (habrá que tener en cuenta la altura del perro, no la nuestra), para que el paso del coche sólo dure unos pocos segundos. En este escenario, si el perro se muestra sobre-excitado cuando alcancemos la distancia de 500 metros de la carretera, deberemos retroceder, ya que muy probablemente será el sonido el que detona más que la visión. Normalmente, los perros que persiguen «por estimulación» no suelen reaccionar tanto al sonido, pero en el caso de los perros con miedo, será necesario hacer un trabajo en paralelo de desensibilización a sonidos y olores.

Esquema de trabajo para perros que persiguen coches

 

La línea azul oscuro será una carretera principal con un tráfico más o menos constante a 80-90 km/h. Esta carretera no debe tener una corriente fija de tráfico, sino que deberá ser intermitente. En nuestro caso, nos valdría una nacional o comarcal más transitada. Nosotros nos posicionaremos en la línea amarilla (pista de 1km y 200 m.) donde no nos cruzaremos apenas gente y mucho menos bicis. Aparcaremos a unos 600 metros desde el punto donde comenzamos a trabajar. Calculando una distancia de otros 600 metros, empezaremos a acercarnos progresivamente a la carretera en azul. Haremos una parada cada 20 metros para que el perro olisquee e interactúe con el entorno. No habrá juguetes ni comida. Los juguetes suben la adrenalina en ellos y necesitamos un estado calmado en el perro. La comida sólo aparecerá asociada al tráfico así que nos la reservamos para más tarde.

Donde queremos llegar es al punto exacto en el que el perro nota el tráfico pero aún no tira hacia él. Esto no debe pasar sin que saquemos nuestra arma secreta. Así que nos centraremos en el sonido de los coches, observaremos las reacciones del perro y esperaremos hasta llegar a ese límite en el que el perro es probable que note el próximo coche que pasa. Tan pronto como lo ve, sacamos el arma secreta: la comida más sabrosa, apetecible y sorprendente para él. Cuando el coche desaparece, también lo hará la comida. Esta misma ecuación en cada intento: comida = aparece el coche, comida + comida, desaparece el coche = desaparece la comida.

Los perros suelen ser muy rápidos en entender esta dinámica. En uno de estos intentos, dudaremos unas milésimas de segundo en sacar la comida, buscando esa mirada de ellos de «¿dónde está ahora la comida?». Cuando consigamos que aparezca un coche y ellos nos miren, habremos conseguido una gran victoria.

Una vez que hemos hecho unos pocos intentos (de 5 a 7), finalizamos. Ya está. Vamos a casa, pero SIEMPRE acabando con una victoria.

El por qué utilizaremos comida sorprendente y sabrosa es porque, como en los humanos, cuando se nos presenta un estímulo sorprendente más se retiene en nuestra memoria. Todo aquéllo sorprendente y apetecible ayuda a crear asociaciones y recuerdos más duraderos.

En la siguiente sesión, comenzaremos desde una distancia similar o incluso más alejados, pero en otro escenario. No queremos que el perro lo identifique y piense, «vale, bien, otra vez salchichas», sino «¡aquél ejercicio aquí también! ¡¡Perfecto!!».

Persecución de coches y reactividad al movimiento en perros

Como se puede ver en la imagen de arriba, la elección de escenario es muy importante. Tendremos 4 posibilidades. En el escenario 1 y 2 tendremos pistas más largas, rectas y tranquilas, que nos proporcionarán una línea de visión de la carretera de unos 500 metros. Entre ellas, hay un tramo de bosque pelado que permitirá que el perro observe el paso de los coches entre 10 y 15 segundos. Esto será útil más adelante cuando necesitemos aumentar más la distancia porque también aumentaremos el tiempo de exposición al coche. Ninguno de estos escenarios será idóneo para la segunda exposición programada.

El tercer escenario en T presenta una curva y una leve colina lo que hace que los coches desaceleren a 40-50km/h aumentando el tiempo de exposición del perro. Así que tampoco será el ideal para una segunda experiencia, pero sí para más adelante. El escenario 4 en cambio, sí lo será: los coches aceleran de nuevo, un corto intervalo de contacto en una pista con árboles y arbustos a los lados. En este punto, recuerda otra vez asegurarte de la altura de visión del perro y que estos arbustos sobrepasen realmente la altura del perro.

La búsqueda de escenarios deberá hacerse solos, sin compañía del perro. Buscando además pistas que no estén muy transitadas por otros viandantes, ciclistas o ganado que sobre-exciten al perro. Alguien del lugar puede ayudarte o bien un/a educador/a canino que haya trabajado casos de este tipo y que fácilmente tenga varios escenarios en mente de sesiones anteriores.

Deberemos dejar descansar al perro dos días entre ejercicios. Y lo ideal sería que no se cruzara coches entre esos días, así que proponemos dar los paseos diarios por parques o senderos lo más tranquilos posibles.

En este punto se añade un comportamiento ya aprendido por el perro Perro entrenando target de manocon anterioridad. Puede ser cualquiera, siempre y cuando esté bien consolidado en el aprendizaje del perro. La autora recomienda el target del mano porque le permite alargarlo unos segundos y evita que el perro siga focalizándose en los coches que pasan. Al llegar al escenario se hará la dinámica inicial sólo con comida para que el perro comprenda que es el mismo ejercicio, pero en diferente lugar. Con el paso del segundo coche, le pediremos el target de mano. Tendremos un perro calmado que está concentrado y pensando en lugar de un perro sobre-excitado saltando hacia todos lados. Justo lo que buscamos.

Es posible que te resulte necesario durante esta fase que un educador te facilite ciertas pautas sobre cómo reforzar con velocidades fijas vs intermitentes.

Tras la segunda sesión, las siguientes semanas iremos acortando cada vez más la distancia y más tarde, el tiempo de exposición, pero evitando que el perro traspase en todo momento el límite donde detona. Si el día de trabajo tu perro está descentrado o nervioso, no pasa nada, nos daremos media vuelta y pasearemos simplemente. Los días «sin coche» también pueden servir para algo: juegos de olfato y rastreo, entrenamiento de otros ejercicios o simplemente pasear por un entorno natural.

El objetivo es que a los 10 días, el perro no reaccione a una distancia de 100 m de un coche en movimiento, a las 3 semanas esta distancia se reducirá a los 50m, a las 6 semanas a 20m. Esto significa que a los 3 meses tu perro esperará sin reaccionar al paso de un coche, y a los 6 meses, tu perro ya podrá ir caminando sin reaccionar. Sobra decir que, a lo largo de todo este proceso, los ejercicios se harán con arnés y correa. Se trata de la seguridad de tu perro.

Emma Lee asegura que los perros comprenden rápidamente el ejercicio de «no perseguir», pero nosotros como guías debemos asumir que será un trabajo de 6 meses. Si partimos de esta perspectiva, no nos frustraremos ni volcaremos ese sentimiento en nuestros perros. A este respecto escribe sobre su perra Flika. La primera perra con la que tuvo que trabajar esta conducta. Como buena pastora tenía lo que ella llama «sheperds lean»: suelen ser perros con una buena llamada y que al regresar se suelen pegar a tus piernas, en algunos casos, de forma innata. Ella aprovechó esa conducta que ofrecía Flika. Al cabo de los meses, cuando aparecía un coche, Flika ya sabía que debía acudir a ella, situarse junto a sus piernas y recibir un bien merecido bocado apetitoso.

Perro pastorLa autora además recomienda hacer una planificación por escrito para trabajar la persecución de coches y reactividad al movimiento en perros. Tomando como punto de partida la distancia en la que uno sabe que el perro reacciona y de ahí organizar un plan de trabajo para 10 días, 3 semanas, 6 semanas, 3 meses y 6 meses. Deben ser unos objetivos pequeños, realistas, realizables y adaptables en caso de necesidad. Asegura que se puede conseguir en menos tiempo, pero es necesario respetar los ritmos de cada perro sin presionar, por lo que 6 meses le parece una buena medida estándar. Recordemos que estamos ante un ser vivo que recibe una dosis de dopamina cada vez que aparece un coche. Este tipo de conductas necesitan de una metodología muy gradual y unas sesiones de trabajo progresivas: tenemos que romper un hábito que el perro lleva haciendo durante X años, así que sería justo exigirnos dedicarle la misma medida de tiempo en ayudarle a resolverlo. En demasiadas ocasiones, la gente comprende cómo se generan las asociaciones y sin embargo, les invade la prisa en solventar cualquier asunto.

Esta misma metodología la autora la ha empleado en perros con reacción al movimiento en bicis, motos, corredores, todoterrenos, etc. Gran parte del éxito reside en cómo hagamos el trabajo de condicionamiento, por lo que si no nos sentimos seguros de poder hacerlo correctamente, o creemos poder cometer errores de sobre-exposición o reforzar conductas no deseadas, será mejor que busques un educador con conocimientos en modificación de conducta que no utilice aversivos, que te ayude en el proceso y en la creación de un plan de trabajo a meses vista.

Si lo que quieres trabajar es la persecución por conducta predatoria, es decir, de presas reales, esta metodología no será válida.

¿Cómo podemos ayudarte si tu perro persigue coches, bicis, corredores…?

En Anut Educación Canina en Segovia somos especialistas en modificación de conducta en perros. Nuestros educadores caninos trabajan a domicilio, de una forma individualizada, ayudándote a ti y a tu perro a superar los problemas juntos. Ya sea persecución de coches y reactividad al movimiento en perros u otro problema de conducta, elaboraremos un plan de trabajo específico para resolverlo de una forma progresiva y adaptada a vuestras necesidades, con una metodología basada en la ciencia y la experiencia, y desde el respeto absoluto al perro. No utilizamos castigos, correcciones ni ningún material aversivo. Llámanos al 697322727 o escríbenos a info@anut.es y responderemos encantados a todas tus preguntas.

 

* Emma Lee es especialista en psicología y comportamiento canino. Trabaja en un refugio tratando de resolver problemas de comportamiento, facilitando que perros rescatados sean «adoptables». Ha trabajado con muchos perros de descarte de caza, pero en los últimos años, especialmente con malinois. Es una raza que se ha extendido mucho en Francia. Se suelen utilizar en el ámbito de la seguridad, sometiéndolos generalmente a un régimen de entrenamiento terrible para luego mantenerlos aislados el resto del tiempo. Los refugios se empezaron a llenar con perros de esta raza que llegaban en condiciones físicas y psicológicas lamentables.

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10 Consejos para hacer senderismo con perro

En la familia Anut somos apasionados de la montaña. Disfrutamos subiendo a picos, atravesando bosques, caminando por las veredas del los ríos… da igual la época del año, siempre nos gusta salir a hacer alguna ruta. Además, somos defensores de los beneficios de llevar a los perros al monte. Estamos en un hábitat natural para ellos donde la estimulación olfativa y mental es continua. Ejercitan todos sus sentidos, incluso la propiocepción, lo que les lleva a ser perros más relajados y seguros de si mismos. Sin embargo hoy no queremos explayarnos sobre estos beneficios, simplemente os traemos unos consejos para hacer senderismo con perro. Esperamos que os sirvan de ayuda y disfrutéis de esta actividad en familia.

10 consejos para hacer senderismo con perro

1. Elige la ruta en función del tiempo: Para épocas de calor Perros jugando en la nieve(especialmente verano) busca rutas con abundante agua y sombra. En invierno, ten mucho cuidado con la nieve. Si buscas rutas por internet mira en que época las han realizado para evitar sorpresas.

2. Vigila la dificultad de la ruta: Cuando practicamos senderismo con perro debemos ser conscientes del condición física de nuestro compañero para ver que dificultad podemos seleccionar. Si el perro aún no ha terminado de formarse completamente o si es un perro anciano debemos dar pequeños y tranquilos paseos ya que de lo contrario podemos dañar sus articulaciones. Si tu perro no está acostumbrado al senderismo, comienza con pequeñas rutas y ve subiendo el nivel progresivamente.

3. Estudia el terreno: En ocasiones en mitad de la ruta nos encontramos con elementos que no esperábamos o que no parecían tan importantes. Un tramo de asfalto en agosto puede ser terrible para tu compañero. Un canchal puede hacer que os tengáis que dar la vuelta. Estudia bien la ruta y asegúrate de que es apta.

Grok en el río4. Ten control sobre tu perro: Es mejor prevenir que curar y una correa larga de 5 o 10 metros puede ayudarte mucho. Si tu perro no responde a la llamada o persigue y molesta a otros animales usa la correa. Estamos en un espacio natural y es imprescindible respetar a los otros animales que viven allí así como al resto de personas que encontremos en el camino.

5. Ojo con las almohadillas: Si tu perro no está habituado a largas caminatas será una buena idea darle una crema protectora. Si además vamos a andar sobre nieve debemos tener especial cuidado, una buena idea es condicionar de la forma correcta unas botas protectoras.

6. Realiza descansos: Aunque tu creas que puedas seguir debes pensar en los tiempos de recuperación de tu compañero. Tu perro seguramente haga 4 veces más ejercicio que tu (idas y venidas, olfateos intensos, algunas carreras…). Dale esos tiempo para evitar lesiones.

7. Agua y comida para tu perro: Siempre es recomendable que la ruta a realizar tenga agua (pantanos, ríos, pozas, etc.) sin embargo no siempre será así. Lleva agua suficiente para tu perro. Otro elemento importante es la comida. Cuando realizamos rutas largas y de cierta dificultad es recomendable darle a nuestro compañero un aporte de energía. Hay ciertas frutas como el albaricoque, los arándanos, el caqui o las fresas que además de hidratar proporcionarán un aporte extra de glucosa.

8. Prepara un botiquín de primeros auxilios: Habla con tu veterinario y que te recomiende que llevar. Además tu perro debe ir bien protegido con un collar anti parásitos o pipetas. Y por supuesto, ¡no olvides la documentación de tu compañero!

9. Realiza estiramientos al terminar la ruta: Unos estiramientos básicos pueden ayudar a tu perro a que no se encuentre mal físicamente al día siguiente. Pregunta a tu veterinario cómo realizaros.

10. Haz que tu perro disfrute de la experiencia: Hacer senderismo con perro debe ser una experiencia divertida, que estimule a tu perro y fortalezca vuestro vínculo. Si no prestas atención a sus necesidades probablemente tu perro deje de compartir tu afición y convertirás esta en una actividad que le disgusta.

¿Cómo podemos ayudarte?

Hay aspectos fundamentales a la hora de practicar este deporte. Tener una buena llamada, que tu perro esté bien socializado y que tenga un buen control de estímulos. Podemos ayudarte con todo esto con nuestro servicio de educadores caninos a domicilio en la provincia de Segovia. Si tienes alguna duda o quieres información no dudes en llamarnos al 697 322 727 o escribirnos a info@anut.es.

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¿Es este este perro realmente feliz?

Hoy os traemos la traducción de un artículo de Alexandra Horowitz publicado el 27 de Marzo en The New York Times . En el texto Alexandra realiza una reflexión sobre el uso de imágenes, tanto en el cine como en las redes sociales e internet, de perros en situaciones que incómodas para ellos y que pueden resultar divertidas para nosotros. Así mismo habla de la humanización de los perros en el cine y de como esta perspectiva antropocentrista afecta a la percepción del perro que tenemos los humanos.  Aquí podéis consultar el artículo en inglés. Os dejamos con nuestra traducción.

¿Cómo es ser un perro?

He estado buscando las respuesta a esa intrigante pregunta por medio de la ciencia. Perro mostrándo su alestar al disfrzarloSoy una investigadora del comportamiento y la cognición de los perros: estudio cómo los perros perciben el mundo y cómo se relacionan entre sí y con las personas. Incluso en esos momentos que intento descansar de estos temas la pregunta agita mi cabeza. Allá donde miro me encuentro frente a los perros.

Perros en películas, en GIFs y memes, salpicando feeds de Twitter y publicaciones de Facebook. Existe una Puppy Bowl como alternativa televisiva a la Super Bowl; los perros en los anuncios venden de todo, desde papel higiénico hasta tacos. Curiosamente la omnipresencia de mi tema favorito ha empezado a molestarme en lugar de alegrarme. Como normalmente los perros producen un efecto anti mal humor en mí comencé a preguntarme por qué me sentía así. ¿Por qué no puedo ver ni una foto más de un “perro divertido”?

Perro disfrazadoLa razón es que esos perros son más que emoticonos peludos: tienen emociones y sentimientos. Cada representación degrada a esta compleja e impresionante criatura a un objeto de nuestra imaginación más banal. Como ha observado la filosofa Lori Gruen, ser visto como algo distinto a lo que uno es, o ser objeto de risa, despoja la dignidad. Este trato puede no ser humillante para el perro (de hecho, esa es una pregunta legítima, si los perros pueden sentirse humillados, yo me declaro agnóstica); pero claramente degrada a la especie.

A pesar de la ubicuidad de los perros en nuestra cultura, desconocemos mucho sobre ellos. Mi campo de estudio aún está en los albores. Sabemos que de entre todos los animales ellos están especialmente atentos a la mirada humana, pero su sensibilidad preternatural hacia nuestras emociones y comportamiento desafía una explicación sencilla. Incluso mientras descubrimos la historia de su domesticación, todavía sabemos muy poco sobre cómo los perros experimentan el mundo a través del olfato, su sentido primario.

Perros en el cine

Me siento ante cada una de las muchas películas sobre perros optimista de que una ficción bien documentada podría arrojar algo de luz sobre cómo son – y tal vez sus creadores vean algo sobre el mundo canino que nosotros, los científicos, no vemos. La nueva película “Isle of Dogs”, surgida de la fantástica sensibilidad de Wes Anderson, parecía prometedora. Entré esperanzada, salí molesta.

Imagen de la película Isle of Dogs

“Isle of Dogs” es una película encantadora, y la animación es alucinante, pero los perros son despreciables. Aunque están bellamente caracterizados, en un estilo que pone la piel de gallina, sus caracteres son completamente humanos, con voces humanas y preocupaciones humanas. Son cuadrúpedos con etiquetas de perros, no son perros.

Este es el quid de la cuestión: rara vez los perros llegan a ser perros. En la película son un elenco de lindos y confusos reemplazos humanos. Esta antroporfización abarca desde la simple atribución de emociones y deseos humanos a los perros (ver “Lassie” “Benji”) hasta el inexplicable género de perros que destacan en deportes profesionales humanos (“Air Bud” y “Soccer Dog”).

Perros en Internet

Meme utilizando a un perroEn Internet el perro sufre una tergiversación peor. En una típica imagen el perro está posando de una forma típicamente humana, como si estuviera al teléfono, sentado a la mesa o usando auriculares, y vestido con atuendo humano: gafas, traje y corbata del tamaño de un perro… incluso pantis.

A pesar del malestar que debería suponer, estas imágenes se consideran divertidas.

Otras veces las expresiones de los perros se confunden y se las vincula con expresiones humanas, como la imagen de un perro “sonriendo” (una expresión que en realidad significa que el perro está asustado o preocupado) utilizada para indicar placer.

Los “memes” y los cineastas del mundo no tienen, y es justo decirlo, la intención de hacer cine realista sobre perros. Entiendo que las imágenes son para evadirnos, no son ciencia. Pero creo que debería ser posible hacer películas e imágenes que respeten al perro como perro.

¿Cómo debería verse a los perros?

Por supuesto no habría perros hablando en lenguaje humano y con motivaciones humanas. Seguiría sus latidos, sus narices y tendría una óptica del mundo desde una altura de un metro aproximadamente.

Aquí encuentro razones para el optimismo en un determinado tipo de GIF’s o vídeos cortos que en lugar de presentar al perro como el humano peludo que queremos que sea, muestra el comportamiento natural de un perro. Perros revolcándose en la nieve, dando saltos a la espera del paseo; olfateando, lamiendo o agitándose con entusiasmo.

Perros revolcándose en la nieve, dando brincos ante la posibilidad de un paseo, olfateando o lamiendo o meneándose.

 

El placer de estos GIFs está en la expresión de alegría del perro – quizá reminiscencias de emociones que solíamos sentir de pequeños, y que ya no sentimos. Rara vez estamos en un frenesí de alegría como este. Pero encontramos un disfrute contagioso en la forma de ser desinhibida de un perro.

Cuando veo a estos perros, también siento la extrañeza de observar el mundo a través de sus ojos (o mejor dicho su olfato). No son cuadrúpedos parlantes que buscan pareja, ansían conseguir un buen trabajo y establecerse. Sus motivaciones no están claras, lo que olfatean es desconocido. Incluso parece increíblemente sorprendente que compartamos una casa (y en mi casa, un sofá).

¿No deberían ser esas emocionantes stories o instantáneas que compartimos, aquéllas que tratan de considerar al perro como Otro -desde el punto de vista de algo o alguien ajeno a nosotros- en lugar de simplemente superponer nuestra historia a la de ellos? Si somos tan incapaces de imaginar la perspectiva de otro ser vivo, sólo seremos capaces de observarnos a nosotros mismos. Para ello, no nos hará falta levantar la mirada de nuestros ombligos.

Perro corriendo feliz

Nuestra opinión

Llevamos tiempo reflexionando sobre los temas sobre los que habla Alexandra en el artículo. Cada día el número de perros aumenta (algo que también debería ser tema de reflexión) pero no prestamos atención ni a su calidad de vida, ni a sus necesidades etológicas, ni la sociedad muestra demasiado interés en conocer más a ese animal con el que muchos compartimos vida y que consideramos uno más de nuestras familias.

Desde Anut creemos que es muy importante una labor de concienciación social sobre que es realmente un perro, sobre lo que implica compartir tu vida con uno y sobre las necesidades individuales y como especie.

La visión antropocentrista no solo afecta a los perros, todo lo que rodeada a la humanidad es antropomorfizado en base a nuestras necesidades. Realmente, tenemos poca capacidad para mirar más allá de nuestros ombligos.

Por eso desde Anut apostamos por una educación canina basada en el estudio y la investigación seria y científica del perro. Trabajamos siempre de forma respetuosa con el animal y buscando satisfacer sus necesidades. No buscamos perros que sepan hacer malabares, queremos perros que sean felices y humanos que sean felices junto a sus perros. Queremos que aquellos que nos piden asesoramiento entiendan realmente a sus compañeros para poder llegar a una relación más profunda y equilibrada.

¿Cómo podemos ayudarte a ti y a tu perro?

Los educadores caninos a domicilio de Anut Educación Canina trabajan en toda la provincia de Segovia. Podemos ayudarte en múltiples campos, desde la educación básica de un cachorro o perro adulto hasta la rehabilitación de perros con problemas de comportamiento. Todo realizado de una forma seria y respetuosa con tu compañero canino. Si tienes cualquier duda estaremos encantados de responderte tanto por teléfono llamando al 697 322 727 como por correo electrónico en info@anut.es

 

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La señal envenenada en perros

Hablamos de que una señal está «envenenada» cuando la asociación mental del perro con esta señal es ambigua: a veces asociada a un refuerzo positivo o a veces asociada con una corrección o castigo. Cuando la señal posee una asociación ambigua, el perro la percibe de forma confusa puesto que no sabe qué esperar tras ella. Por lo tanto la señal envenenada en perros puede afectar de forma importante sobre su educación y comportamiento en el día a día.

Karen Pryor fue la primera en hablarnos de este concepto de señal «envenenada» en el entrenamiento con clicker, aunque este concepto lo extrapolaremos a muchas otras señales cotidianas que utilizamos con nuestros perros.

Una pincelada sobre el entrenamiento con clicker

No pretendemos profundizar en el método de entrenamiento con clicker, puesto entrenamiento de perro con clickerque es más complejo que unas pocas líneas que abarca este artículo. Sin embargo, unas nociones básicas nos ayudarán a entender el concepto de señal «envenenada» de Pryor. A grandes rasgos, en clicker, el perro siempre tiene una «puerta abierta» al refuerzo. Cuando el comportamiento ocurre tiene un refuerzo positivo, y en caso de no ocurrir, no lo tiene simplemente.

En el entrenamiento con clicker condicionamos un estímulo discriminativo que presentará al perro la oportunidad de obtener un refuerzo positivo. Sin embargo, el perro es libre de ofrecer la conducta y si no lo hace no pasa nada, simplemente no obtiene el refuerzo. Cuando el perro entiende el significado de la señal o estímulo discriminativo, ésta se convierte en un reforzador positivo condicionado en sí mismo. Por lo tanto se concluye que una señal puede ser reforzante en sí misma para un comportamiento dado o para la creación de nuevos comportamientos a partir de este.

Envenenando señales en el entrenamiento canino

Es en este punto donde Karen Pryor alerta de mezclar estímulos discriminativos positivos y negativos, teniendo como consecuencia una señal «envenenada». Si nosotros combinamos el refuerzo positivo de una señal dada cuando el perro nos ofrece el comportamiento que le hemos pedido, con una corrección o castigo cuando el comportamiento no ha sido dado, la señal se convierte en un estímulo ambiguo para el perro, puesto que no sabe a qué atenerse cuando se verbaliza esa señal por parte del guía. La señal ya es un reforzador negativo o un castigo positivo (el comportamiento del perro hace que ocurra algo que no le gusta: reprimenda o castigo). La respuesta emocional del perro entonces será de evitación concentrándose en que no pase nada malo en lugar de trabajar para conseguir algo bueno o atractivo.

Respuesta a señal envenenada en perroDe este modo, aunque la señal fuera enseñada de forma positiva, en el momento que añadimos una corrección aversiva a un comportamiento incorrecto, la señal pierde inmediatamente su asociación positiva y su valor como refuerzo en la mente del perro. En el mejor de los casos será ambigua, pero ya no desencadena automáticamente emociones positivas. Error habitual entre educadores y guías, que enseñan la señal y el comportamiento de forma positiva, pero emplean correcciones para «asentarlo». Es decir, que una vez que tenemos la certeza de que el perro sabe el comportamiento que se le está pidiendo, nos sentimos justificados de usar el castigo o la corrección en el caso de que el perro no haga lo que pedimos. Es la forma más rápida de «envenenar» una señal.

 

Algunos ejemplos de señales envenenadas

Este mismo principio lo podemos extrapolar a cualquier señal aprendida por tu perro y usada en el día a día, siendo una de las señales «envenenadas» con más frecuencia el «ven«. Pasa inadvertida porque en muchas ocasiones se hace de forma involuntaria (el guía no tiene intención de corregir o castigar), pero a menudo el «ven» va seguido de consecuencias que el perro considera indeseables: irse del parque donde estaba jugando, entrar al baño para darle una ducha, entrar en casa para quedarse solo, etc. Por tanto, no es tan raro que encontremos a tantos guías que dicen que su perro no acude al «ven» siempre que se lo pide.

Al ser la señal básica de llamada que empleamos diariamente con nuestros perros nos parece especialmente importante cuidarla, puesto que más allá de emplearla para volver a casa, es la señal que hará que nuestro perro acuda a nosotros en caso de duda ante una situación de riesgo o peligro para ellos. De hecho, en nuestras sesiones de entrenamiento pedimos al los guías que elijan una palabra diferente que no suelan usar en su día a día para trabajar la llamada; somos conscientes que muchas veces el «ven» sale de forma automática y es muy difícil controlar su uso.

Otra clásica señal envenenada que pasa inadvertida es el propio nombre del perro. Es frecuente usar el nombre para reclamar su atención, sin embargo también suele usarse para regañarle por una conducta que se considera inapropiada. Así hemos llegado a encontrarnos casos en los que la mera pronunciación del nombre generaba desconfianza e incomodidad en el perro.

Luego encontraremos señales envenenadas más sutiles o difíciles de identificar. Es eRespuesta a señal envenenada en perrol caso del «perro testarudo»* que nos explica Rebecca Lynch en la misma web de artículos sobre entrenamiento con clicker. Había pedido a la guía que entrenara, ente otras cosas, el target de mano con su perra a lo largo de la semana y al acudir a la sesión, la perra al escuchar la señal se ponía a olfatear el suelo. Esto fue percibido por la guía como una señal de desafío cuando durante varios entrenamientos había hecho el ejercicio correctamente. En cambio, la educadora observó que lo que estaba haciendo la perra era emitir señales de calma. Algo pasaba puesto que la actitud de la perra al empezar los entrenamientos era de concentración en la guía e incluso ansiosa por trabajar. Al observar el trabajo de guía y perra, la educadora se dio cuenta que tras la ejecución correcta del target de mano, la guía acariciaba la zona frontal de la cabeza de su perra, cerca de los ojos y esa era la clave: no a todos los perros les gusta que le toquen la cabeza y especialmente según qué zonas. Este era un caso de señal «envenenada». Involuntariamente la guía estaba asociando la señal a algo desagradable, así la perra no dudaba en hacer cualquier ejercicio que le pidiera hasta que escuchaba la señal «mano» y comenzaba a olisquear el suelo y evitar el ejercicio.

Por ello, como educadores, en nuestra práctica cotidiana, debemos preguntar a los guías si sus perros han recibido algún tipo de adiestramiento y cómo ha sido este. Pero sobretodo, debemos observar a los perros, a los guías y como interactúan para identificar señales «envenenadas» de las que estos últimos no son conscientes. Cuando un cliente nos responde que sí ha entrenado determinadas conductas siempre pedimos que nos haga una muestra, en el proceso el perro nos dirá no solo si el aprendizaje ha sido correcto y lo hace con gusto si no que además veremos si la señal ha sido «envenenada»; en cuyo caso debemos realizar un trabajo de recondicionamiento o simplemente cambiar la señal del comportamiento, siempre dependiendo del caso.

*Lynch, Rebecca. «The poisoned cues: the case of the stubborn dog». Disponible en pinchando aquí.

Fuentes:

Lynch, Rebecca. «The poisoned cues: the case of the stubborn dog»

Pryor, Karen. «The Poisoned Cue: Positive and Negative Discriminative Stimuli»

Respuesta de perro ante señal envenenada

¿Cómo podemos ayudarte desde Anut Educación Canina en Segovia?

Si tienes problemas de convivencia con tu perro, no consigues avanzar por ti mismo en su aprendizaje, quieres darle una educación básica a un cachorro o a un perro adulto o tienes otra necesidad cualquiera con tu compañero peludo no dudes en llamarnos al 697 322 727 o escribirnos a info@anut.es, resolveremos encantados todas tus dudas.

Nuestros educadores caninos trabajan a domicilio en toda la provincia de Segovia. Aquí puedes encontrar información sobre nuestros servicios.

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¡Déjame olfatear! Los ejercicios de olfato inducen el sesgo positivo en el criterio del perro

En este artículo nos basamos en el estudio de Alexandra Horowitz¹ y Charlotte Duranton² «Let me sniff! Nosework induces positive judgment bias in pet dogs«³ (Applied Animal Behavior Science 211, 2019). Siempre nos parece interesante cualquier artículo o investigación relacionada con los ejercicios de olfato, teniendo en cuenta lo importante que es este sentido para nuestros perros.

Conceptos previos

Para entrar en situación, lo primero que tenemos que hacer es comprender algunos conceptos que emplean las autoras en este estudio. En primer lugar, los estados emocionales. Estos son estados mentales de plazo corto -positivos o negativos- que un individuo experimenta tras la percepción de un estímulo relevante interno o externo. El estado emocional es adaptativo ya que es esencial para la salud del individuo. Puede afectar a su supervivencia o éxito reproductivo, guiando entonces decisiones de comportamiento relativas a los estímulos percibidos. El estado emocional modifica procesos cognitivos como la atención, la memoria y el juicio o criterio en una determinada situación.

En segundo lugar, tendremos que entender el concepto de sesgo cognitivo. Éste surge como necesidad evolutiva para la emisión inmediata de juicios que utiliza nuestro cerebro a la hora de asumir una posición rápida ante ciertos estímulos, problemas o situaciones. Son sesgos atribucionales y afectan a las interacciones sociales cotidianas y a la toma de decisiones.

El sesgo cognitivo ha sido ampliamente estudiado en humanos adultos. A través de Perro olfateandolos tests de sesgo cognitivo se ha demostrado que individuos en estados emocionales positivos tienen mayor número de recuerdos positivos, una visión más optimista hacia posibles eventos futuros, se encuentran más abiertos hacia los estímulos positivos y expresan más juicios o valoraciones positivas al enfrentar un estímulo «ambiguo». Por el contrario, se ha evidenciado que las personas experimentando estados emocionales negativos prestan más atención hacia los estímulos amenazantes, tienen recuerdos más negativos y tienen una valoración o juicio más pesimista hacia futuros eventos o estímulos ambiguos.

La evaluación del sesgo cognitivo se hace a través del lenguaje en humanos. Para el resto de especies ha sido ampliamente utilizado, revisado y enmendado el Paradigma del Sesgo Cognitivo (Mendl et al., 2009). Consiste en entrenar al individuo sujeto a estudio a discriminar entre dos estímulos: uno asociado con un evento positivo (premio en comida) y otro asociado a un evento negativo (comida con mal sabor, ausencia de premio, etc.). Tras esto, a los individuos testados se les presenta un estímulo ambiguo y se observa su comportamiento. La velocidad y frecuencia de reacción hacia el estímulo ambiguo proveen información acerca de si el sujeto juzga o valora positivamente -optimista- o negativamente -pesimista-.

Varios estudios han validado el paradigma de sesgo cognitivo como una herramienta útil a la hora de determinar el estado emocional de animales no humanos cautivos y así evaluar el impacto de su entorno en su bienestar. Se ha probado en diversos mamíferos, aves e insectos, pero curiosamente, una de las especies cautivas que menos atención ha recibido en los estudios sobre sesgo cognitivo y bienestar, es el perro doméstico.

Perro contentoGeneralmente el perro doméstico no puede decidir cuándo y dónde salir, dónde vivir, con quién interactuar o qué actividad hacer. Son individuos confinados a un espacio limitado durante varias horas al día por lo que algunos no pueden ejercer comportamientos naturales esenciales para su bienestar como son la interacción social o la búsqueda de alimento (recordemos que son carnívoros y oportunistas: restos, sobras o carroña). Debido a nuestra forma de vida como guías y al «acuerdo de convivencia» al que llegamos con nuestros perros no son muchos los perros domésticos que pueden disfrutar libre y diariamente de buscar y explorar a través del olfato.

Diversos estudios estiman que entre un 10% y un 22% del tiempo en activo, es empleado en buscar y olfatear en perros con total libertad y disponibilidad para ello (Beck, 2002). Y mientras otros estudios han demostrado el valor del ejercicio y enriquecimiento olfativo en la mejora en los niveles de estrés y bienestar en perros de refugio, no encontramos apenas estudios similares cuyo sujeto de investigación sea el perro doméstico.

Hipótesis inicial

Dividieron a los perros a testear en dos grupos: «grupo experimental» y «grupo de control».

Los perros del «grupo experimental» llevarían a cabo trabajos de olfato, buscando con sus trufas algo escondido (en este caso, un premio en comida). Y el «grupo de control» llevaría a cabo una actividad física parecida a la del otro grupo, con una recompensa en comida también pero sin el componente de olfato (en este caso, heelwork4).

Las autoras parten de la siguiente hipótesis inicial: tras dos semanas de trabajo, los perros del «grupo experimental» iban a mostrar mayores niveles de optimismo en un test de sesgo cognitivo que los perros del otro grupo.

El experimento

Se escogieron 20 perros de razas y mezclas distintas en base a dos criterios: que no hubiesen entrenado olfato o heelwork4 con anterioridad y que no tuvieran problemas de salud que les impidieran un comportamiento normal, problemas de movilidad, vista u olfato. Se dividieron en los dos grupos antes citados de manera más o menos aleatoria controlando sólo el ratio por sexo.

A los guías de ambos grupos se les pidió que trajeran premios en comida de «alto valor» para sus perros, es decir, su premio favorito. Después, a cada uno de los perros se le haría un test de sesgo cognitivo previo a iniciar los entrenamientos. Ya divididos en dos grupos, perros y guías recibirían una primera clase en la que se les explicaría a los guías cómo continuar con los ejercicios diarios en casa en las próximas semanas. Estos ejercicios debían ser grabados y anotado el tiempo de duración. Esta información era revisada con el fin de asegurarse que todo el proceso de hacía correctamente.

Perro olfateando unas plantasEl entrenamiento del «grupo experimental» se compone de tres fases. En la primera de ellas, se escondía el premio en una caja frente al perro a 1 metro de distancia. El guía le alentaba a buscar con la señal «go find it». Después de tres repeticiones con éxito, se pasaba a la segunda fase en la cual se colocaba la caja con el premio y otras dos cajas sin premio de forma aleatoria. Tras cada éxito al perro se le felicitaba bien con caricias o más premios independientemente de la dificultad. La caja con el premio era siempre la misma para evitar contaminaciones olfativas. La tercera fase consistía en continuar con los ejercicios pero complicando la localización y colocación de las cajas.

El entrenamiento del «grupo de control» si bien no incluía ningún ejercicio de olfato se intentó asemejar lo máximo a las pautas del otro grupo: tiempo de duración de los ejercicios, tiempo con el guía para entrenar, familiaridad con la investigadora y misma ingesta de premios. El entrenamiento consistía en una primera fase en que el perro siguiera al guía dando dos pasos al frente. Tres repeticiones con éxito y estos pasos se aumentaban hasta llegar a 10. En la tercera fase se pedía a los guías que partiendo de los pasos hacia adelante cambiaran de dirección siguiendo un triángulo imaginario y después, un cuadrado imaginario. Los perros eran premiados y felicitados de la misma forma.

Finalmente y tras dos semanas de entrenamiento, se llevaba a cabo otro test de sesgo cognitivo. Se entrenaba a cada perro a que, desde una posición inicial, se acercaran a un bol de comida a 3 metros de distancia de ellos. La posición inicial era entre las piernas del guía y éste sentado. La investigadora se posicionaba de espaldas a 4 metros del perro, poniendo o no (según el intento) un trozo de pollo en el bol. Se hacían los mismos movimientos corporales, se colocara o no el premio en el bol, para evitar dar ninguna pista corporal a los perros.

En el diagrama se puede ver más claro. Los boles a los lados representan las localizaciones positivas (conteniendo comida) y negativas (vacíos). El bol central representa la localización ambigua. La investigadora colocaba en cada intento el bol en una de las posiciones (positiva o negativa) y regresaba ella a la posición central. El perro era entonces liberado. La alternancia o repetición de los lados de las  localizaciones negativas o positivas eran equiparadas entre los perros.

Diagrama experimento perro

Inicialmente cada perro se le daban dos intentos positivos, seguidos después de dos negativos. Y a partir de aquí, y durante 15 intentos, se alteraba el orden positivo-negativo más o menos aleatoriamente aunque nunca más de dos positivos o negativos consecutivos. A cada perro se le daban 10 segundos para acercarse al bol y se dejaban 20 segundos de intervalo para el siguiente intento.

Antes de cada test cognitivo -uno previo a las semanas de ejercicios y otro posterior- los perros recibían un breve entrenamiento para que comprendieran lo que se les estaba pidiendo. Este entrenamiento finalizaba cuando el perro dejaba de acercarse al bol negativo seis veces consecutivas (tres positivas y tres negativas). El último intento era siempre negativo. Cuando los perros discriminaban correctamente las localizaciones positivas y negativas el test comenzaba y éste era exactamente igual que en la sesión de entrenamiento, salvo el bol en la localización «ambigua» (posición central en el diagrama y a 3 metros del perro). Para evitar el aprendizaje a cada perro se le exponía sólo una vez al bol ambiguo en el test de inicio del estudio y una vez en el test final. El comportamiento de cada perro hacia el bol ambiguo era el objeto de observación.

Análisis de comportamiento

Las autoras midieron la «latencia» en acercarse al bol ambiguo. El concepto de latencia se refiere al tiempo que pasa entre que el perro era liberado de la posición de inicio hasta que el perro tocaba con el hocico el bol o metía la cabeza en él. Después, se calculaba la diferencia de latencia de cada individuo entre el test inicial y el test pasadas las dos semanas de ejercicios.

Por otro lado, se medía el número de intentos realizados hasta alcanzar el criterio del test.

Asimismo, se evaluó cualquier comportamiento por estrés en los perros (sacudirse, rascarse, relamerse, etc.) con la intención de apartar del experimento al perro que exhibiera estrés en cualquier momento. Ninguno de ellos fue excluido.

Conclusiones

El estudio demuestra que la práctica de trabajos de olfato con el guía disminuye el tiempo de latencia en acercarse a un estímulo ambiguo. En el test de sesgo cognitivo, los perros que habían practicado ejercicios de olfato eran más rápidos en aproximarse al bol ambiguo que aquellos perros que habían practicado heelwork4. Este resultado podría describirse como una medición de «optimismo» en los individuos que en este caso pertenecían al «grupo experimental» entre el primer test, previo a las semanas de ejercicios, y el último test. No se llegó a la misma conclusión en el caso de los individuos del «grupo de control».

Perro olfateandoLas autoras aclaran que la diferencia en el primer test, en el tiempo de latencia, entre los perros de un grupo u otro era casi nula. No se observó más predisposición entre unos u otros a la hora de acercarse al bol ambiguo. Por otro lado, el número de intentos fue prácticamente igual entre ellos en dicho primer test, demostrando que no había apenas diferencia de partida en la habilidad cognitiva para comprender las tareas propuestas a los perros de ambos grupos. Se fijó un protocolo de ejercicios para que la práctica de un grupo u otro no tuviera diferencia respecto al tiempo extra que cada perro pasaba con el guía.

El test de sesgo cognitivo es considerado una herramienta muy útil a la hora de estudiar especies no verbales. Sin embargo, las autoras reconocen que pueden discutirse otras hipótesis respecto a los resultados obtenidos. Algunas personas podrían argumentar que los perros del «grupo experimental», más que optimismo, exhiben una mejora en sus habilidades cognitivas debido al uso de sistema olfativo. Bien es sabido que el enriquecimiento ambiental y la estimulación sensorial desarrollan el cortex cerebral a través de un aumento de las conexiones sinápticas. Pero ellas no observan un número diferente de intentos en el tests posteriores a las semanas de ejercicios entre un primer grupo y otro. Es decir, los perros del primer grupo no recordaban la tarea asignada mejor que los del «grupo de control». Todos presentaban las mismas habilidades cognitivas iniciales, por lo que la diferencia observada se debe al cambio emocional.

Por otro lado, cualquier persona podría argumentar que el entrenamiento de olfato resulta en un trote o carrera más rápida en la búsqueda, aunque no hay ninguna evidencia de que los ejercicios de olfato hagan a un perro físicamente más rápido. En cualquier caso, ellas en este estudio miden la latencia, que no es lo mismo que velocidad. La latencia es una medida de respuesta a un estímulo, implicando entonces motivación: si el perro no está motivado se acercará más despacio al estímulo ambiguo o directamente no se acercará, independientemente de su velocidad física. Además, los entrenamientos se practicaban en casa, observando que las búsquedas se hacían caminando o trotando ya que apenas disponían de espacio para correr.

Dos perros oliéndosePor último, también se podría argumentar, que puesto que el olfato es el sentido más desarrollado en los perros, el entrenamiento del mismo les enseña a detectar la presencia o ausencia de comida. Sin embargo, y a diferencia de los perros detectores especialmente entrenados para ello, los perros domésticos se ha demostrado que no pueden discriminar la cantidad de comida a través del olfato. Es más, el bol ambiguo siempre se presentó vacío. Si los perros del «grupo experimental» hubiesen sido más hábiles a la hora de detectar la ausencia de comida, se habrían acercado más lentamente o con menos interés que los perros del «grupo de control». Como el resultado del estudio fue exactamente el opuesto, concluyen que los perros del primer grupo no utilizaron el olfato para evaluar el estímulo ambiguo, sino que fue el sesgo positivo hacia el estímulo.

Concluyen entonces que la práctica de ejercicios de olfato afecta al sesgo cognitivo de los perros induciendo más optimismo en los mismos. Buscar y rastrear es una actividad muy estimulante e intrínsecamente reforzante (encontrar alimento) para los animales no humanos. De este modo, el tiempo diario empleado en ejercicios de olfato en un perro doméstico incide directamente en su bienestar, ya que supone imitar una actividad natural y estimulante que desarrollarían libremente si no fueran animales cautivos.

Perro oliendo unas floresHorowitz y Duranton recomiendan no sólo aumentar el tiempo dedicado a ejercicios de olfato y rastreo en sí, sino también permitir el olfateo durante los paseos diarios. Como hemos visto, mejorará el bienestar y optimismo de tu perro. Además, son actividades en las que los perros son autónomos y llevan la iniciativa libremente. En ellas, los guías siguen a los perros sin intervenir en ningún momento o decisión. Los ejercicios de olfato requieren del perro el análisis del entorno y la resolución de problemas. En un entorno de cautiverio como la mayoría de perros domésticos experimenta, a menudo los guías no permiten a sus perros tener iniciativa en ningún momento y en ocasiones obedecen a los humanos incluso siendo contraproducente para ellos. La posibilidad de «tener elección» es esencial para el bienestar, sea cual sea la especie.

Desde Anut, entendemos que el paseo es el único momento del día exclusivo para nuestros compañeros de cuatro patas, por lo que defendemos que éste se haga sin prisas y de una forma relajada, permitiendo a nuestros perros explorar su entorno al ritmo que necesiten e incluso tomando sus propias decisiones. Nos entristece ver cómo aún se utilizan collares aversivos y/o correas excesivamente cortas para mantener al perro en un «junto» perfecto durante los paseos, asimilando esta idea a un perro educado y sobre el que se tiene control total. A la luz de estudios como este se muestra que con estas prácticas sólo impedimos a nuestros compañeros ejercer actividades que inciden directamente en su bienestar.

 

1Alexandra Horowitz: Profesora de cognición canina en la Universidad de Columbia y Directora del Horowitz Dog Cognition Lab.

2Charlotte Duranton: Doctora en comportamiento canino y Directora de Ethodog.

3 – El artículo en cuestión no está disponible online. Sin embargo, las autoras lo facilitan por mail a todo aquél que les escriba interesándose.

4heelwork: Ejercicio en el que el perro debe ir a nuestro lado mientras vamos pidiéndole posiciones; puede verse en las pruebas de O.C.I.

Trufa de perro

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10 consejos para mejorar la relación con tu perro

En la entrada de hoy queremos darte 10 consejos para mejorar la relación con tu perro. Llamamos vínculo a esa relación, a eso que os une a tu perro y a ti, y es de vital importancia cuidarlo y fomentarlo para que podáis disfrutar de una buena convivencia.

10 consejos para mejorar la relación con tu perro

1. No utilices correcciones ni castigos. Atrás quedaron los tiempos en que había que imponerse al perro, «enseñarle quien mandaba» y utilizar el castigo con forma de aprendizaje. Años de experiencia y multitud de estudios concluyen que el aprendizaje debe realizarse desde la empatía y el respeto. Los castigos y las correcciones estropean la relación, ya que generan inseguridad y miedo en el perro. ¿Quieres que tu perro te siga por miedo o porque eres su referente de seguridad?

2. Aprende su lenguaje. Los perros utilizan múltiples señales comunicativas parPerro lamiéndose la nariz. Aprender las señales comunicativas puede ayudarte a mejorar la relación con tu peroa relacionarse con su entorno. Estas señales son de gran ayuda para entender que les ocurre, saber lo que les gusta o no, ver cuando están agobiados o estresados… Que la comunicación sea fluida es imprescindible para mejorar la relación con tu perro. Existen libros como «Las señales de calma» de  Turid Rugaas o «Descodificando el lenguaje canino» de Marcos J. Ibáñez que pueden ayudarte en este sentido.

3. Juega con tu perro. Jugar es de vital importancia tanto en el aprendizaje del perro como en el día a día. Sin embargo, tan importante como jugar es el tipo de juego. Debes descubrir que juegos son los que más le gustan a tu perro y los que mejor le vienen. Los juegos cooperativos son ideales para mejorar la relación con tu perro ya que aprenderéis el uno del otro y conseguiréis un objetivo común. Y lo más importante de todo, ¡haz que el juego sea divertido!

4. Entrena con tu perro. No hace falta que practiques O.C.I.; algunas sesiones de entrenamiento a la semana, realizadas de la forma correcta, ayudarán a mejorar vuestra comunicación y confianza mutua. Entrenar señales sencillas o habilidades divertidas ayuda a estimular a nivel cognitivo a tu perro y enriquecerá su vida. Es muy importante que te asesores para realizar estos entrenamientos de una forma correcta, siempre usando el refuerzo positivo, buscando la diversión mutua y no la exigencia.

5. Busca alguna actividad que os guste a los dos. Puede ser desde practicar disciplinas más o menos complejas como canicross, mantrailing o detección de sustancias hasta cosas más sencillas como dar paseos por la montaña o tumbarse relajadamente frente a un rio. Lo importante, como siempre, es que sea una actividad de la que disfrutéis los dos.Perro montando en kayak. HAcer actividades diferentes ayuda a mejorar la realción con tu perro

6. Relajate con tu perro. Busca momentos a lo largo del día en que puedas disfrutar de no hacer nada con tu perro. Si a tu perro no le gustan mucho las caricias no pasa nada, simplemente estar sentados o tumbados cerca, sin hacer nada, disfrutando de un momento de paz, ayuda a mejorar la relación con tu perro.

7. Dale paseos de calidad a tu perro. Los paseos de tu compañero deben ser eso: paseos para tu compañero. Déjale que huela tranquilamente todo lo que quiera, permítele elegir a él por donde ir, respeta si hay alguna zona por la que no está interesado en pasar. Enseguida verás como en esos paseos va cada vez más relajado y le gustan más… y por supuesto, esto hará que te respete más y que este deseoso de disfrutar esos momentos contigo.

8. Nuevas experiencias. A muchos perros les gusta vivir nuevas experiencias. Esto ha de hacerse en base a los gustos del perro y de una forma controlada (si tu perro tiene miedo al agua igual no es la mejor idea del mundo hacer una excursión en kayak…). ¿Un viaje a la playa? ¿Subir una montaña? ¿una comida completamente nueva para él? En toda experiencia nueva tu estarás a su lado para ser su referente de seguridad, lo que inevitablemente ayudará a fortalecer vuestra relación.

9. Crea rutinas. Aunque a veces está bien saltársela, en general la rutina es muy recomendable ya que ayuda al perro a predecir lo que va a ocurrir y eso le aporta seguridad y estabilidad.

10. Deja a tu perro ser perro. Este es un principio básico, tu perro sorprendentemente es un perro, ni más ni menos. Si es un carlino no es un bolso ni un complemento de moda. Si es un Husky no es un lobo al que debemos tratar como animal salvaje. Tu perro tiene unas necesidades y debes respetarlas. Además, tendrás la maravillosa oportunidad de aprender tu a ser algo más perro.

Perros jugando con mujer. Jugar ayudará a mejorar la relación con tu perro

¿Quieres mejorar la relación con tu perro? Podemos ayudarte

Si estás en la provincia de Segovia y estás teniendo problemas de convivencia con tu perro o si simplemente quieres que te ayudemos a disfrutar más mutuamente podemos ayudarte.

Nuestros educadores caninos a domicilio te enseñarán de un forma sencilla y progresiva ejercicios y pautas específicas para ti y tu perro. Desde conocer la comunicación de tu compañero y sus gustos, saber como afrontar y ayudarle en sus miedos o como mejorar los paseos hasta aprender habilidades caninas, juegos de búsqueda y detección y muchas más cosas.

No dudes en llamarnos al 697 322 727 o escribirnos a info@anut.es y responderemos encantados a todas tus preguntas.

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10 consejos para adoptar un perro

Si estás estas pensando en ampliar tu familia con un nuevo compañero canino te damos 10 consejos que te ayudarán a la hora de adoptar un perro.

Es una decisión muy importante que cambiará tu vida y la de él, así que debes tomarla con cabeza y sabiendo que no es temporal. Es una decisión para toda su vida.

10 consejos para adoptar un perro

1. Reuniros todos los miembros de la familia que vayáis a convivir con el perro y hablarlo entre vosotros. ¿Por qué queréis un perro? ¿Quién se va  a encargar de pasearlo? ¿Conocéis todas las necesidades que tiene un perro? ¿Tenéis tiempo disponible para él? ¿Habéis hecho un cálculo de lo que cuesta mantenerlo?

 

2. Haz un resumen de tu estilo de vida. Aunque todos los perros son maravilloCpmsejos para adoptar un perro. Perro sonriente porque ha sido adoptadosos no tiene nada que ver un Pastor Belga Malinois con un Carlino. Cada individuo tiene unas necesidades distintas. Lo ideal sería un perro que encaje en tu forma de vida. Cuando vayas a la protectora o centro de adopciones coméntales a los cuidadores tu estilo de vida, para ver que perro encaja contigo.

 

3. Una vez en el centro de adopción habla con los responsables, que ellos te ayuden y guíen. Tienen muchísima experiencia y conocen bien a los perros que tienen a su cargo. Que te presenten a los perros que mejor encajen contigo.

 

4. Muchas veces se cae en el error de elegir un perro «porque es bonito«. Todos los perros lo son.  ¿Has notado una conexión especial? ¿Un perro en concreto te ha mirado con profundidad y se ha colocado a tu lado?¡Muchas veces son los perros los que nos eligen a nosotros!

 

5. Conoceros antes. Una buena idea es sacar a pasear a los perros que te han gustado. Así les conocerás mejor, verás como se comportan fuera de la protectora, como se relacionan contigo. Por lo general es normal que sean un poco tímidos… muchos de estos perros tienen historias muy duras detrás y necesitan algo de tiempo para volver a confiar en el ser humano… eso si, luego muestran un corazón inmenso y te lo agradecerán toda la vida.

 

6. Si tienes otros perros, que se conozcan antes. En los paseos lleva a los otros perros para que se conozcan y ver si son compatibles. En ocasiones perros son devueltos porque ha habido problemas con los otros peludos de la casa. Es muy injusto hacer pasar por esa situación a tus perros y más todavía para el recién adoptado volver a la protectora. Si tienes otro tipo de animales en casa, pregunta a los responsables de la protectora si son compatibles. Si tienes niños, que se unan a los paseos para que conozcan a los perros en un entorno adecuado. Enseñales a tus hijos a empatizar con el perro y a tratarle con cariño y con respeto.

 

7. Prepara tu casa. Busca un lugar adecuado donde el recién llegado pueda descansar. Ten preparada agua, comida, juguetes, una cama cómoda…

 

8. Ten paciencia. El perro necesitará de un periodo de adaptación. ¡Piensa en el cambio tan Consejos para adoptar un perro. Perro sonriente porque ha sido adoptadogrande que ha dado su vida! Necesita aprender cómo es su nueva familia, su hogar, el entorno, las rutinas… afrontar cosas que nunca antes había visto, relacionarse con perros desconocidos… ¡Su mundo está patas arriba, pero para bien! Es normal que los primeros días se muestre algo desconfiado… respeta sus espacios, ten empatía. El proceso de adaptación a un nuevo hogar es muy variable: hay perros que en dos días ya están como si nada y en otros casos puede alargarse incluso 2 ó 3 meses. Ten paciencia.

 

9. Trátale y edúcale desde el respeto y la empatía. Atrás quedaron los tiempos en que se utilizaban técnicas para «dominar» y «someter» al perro. No utilices castigos ni correcciones con el perro, enseñale de una forma amable que es lo correcto. Si puedes pide el asesoramiento de un educador canino que trabaje de forma amable. Una persona que te guíe en los primeros pasos y te ayude a entender como piensa tu perro, te enseñe como solucionar los problemas que puedan surgir y te muestre como educar a tu perro para generar un buen vínculo. En Anut somo fieles seguidores de la frase que dice «mejor prevenir que curar«. Unas pautas a tiempo pueden evitar en el futuro un largo y costoso proceso de modificación de conducta.

 

10.  No le sueltes. Aunque creas que el perro no se va a separar de ti no sabes que miedos puede tener. Un disparo de un cazador, un petardo, el claxon de un coche… algo improvisto puede desatar una reacción de pánico y hacer que tu perro huya. Es recomendable dar paseos en los que pueda tener mucho espacio y para eso están las correas largas (de 5 o 10 metros). Y si no, siempre puedes buscar un entorno controlado del que no pueda escaparse.

Estas son algunas pautas pero se podría escribir un libro entero sobre adopciones.

Quieres adoptar un perro. ¿En qué podemos ayudarte?

Si estás en la provincia de Segovia te recordamos que entre nuestros servicios se encuentra el de ayudarte a encontrar el perro ideal para ti, el que mejor encaje contigo y con tu estilo de vida. Si quieres más información llámanos al 697 322 727 o escríbenos a info@anut.es y responderemos todas tus dudas.

También podemos guiarte en los primeros pasos, ya sea un cachorro o un perro adulto, para sentar las bases de una buena relación y una educación correcta.

Por último, si estás en Segovia y te has animado a adoptar, te recordamos que si lo haces en la Protectora Animalejos te ayudaremos con una sesión gratuita en el proceso de adaptación y para resolver todas tus dudas. Además, si adoptas algún perro que tenga algún problema (miedo, inseguridad, protección de recursos…) te guiaremos de forma gratuita para que juntos podáis superar el problema y tener una vida feliz.

 

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La influencia del tipo de apego y la personalidad del guía en la ansiedad por separación en perros

En esta ocasión nos basamos en el artículo «The influence of owner’s attachment style and personality on their dogs (Canis familiaris) separation-related disorder» (Konok, V. et al., 2015) que trata el tema de la ansiedad por separación en perros.

Distintas investigaciones han demostrado cómo la personalidad y actitud de los guías hacia sus perros contribuyen a diversos problemas de comportamiento. En este estudio tratan de dilucidar cómo el tipo de apego y algunos rasgos de personalidad del guía pueden influenciar la ansiedad por separación en perros.

imagen que muestra la ansiedad por separación en perrosPara un cachorro, el guía se convierte en una figura de apego primaria a muy temprana edad. Buscan la proximidad a él o ella y muestran respuestas de estrés durante la ausencia. La presencia del guía sirve como «base de seguridad» durante la fase exploratoria o como «refugio seguro» ante situaciones de amenaza.

Del mismo modo, los humanos tienen una disposición para establecer relaciones de apego con los perros, e incluso en ocasiones, los consideran también «refugio seguro» -para aliviar estrés-, más que cualquier otro miembro de la familia o amigos.

Ansiedad por separación y desórdenes relacionados

El estrés por separación es adaptativo, tanto en animales como humanos. Sin embargo, a través del desarrollo y la madurez, la tolerancia a la separación aumenta pogresivamente. Partiendo de esto, la ansiedad por separación en perros se diagnostica entonces cuando excede en intensidad a cualquier respuesta normativa y comienza a producir otro tipo de desórdenes asociados.

Entre los síntomas más típicos y observables en la ansiedad por separación en perros con frecuencia encontramos comportamientos destructivos en casa en la ausencia del guía, excesiva vocalización -a menudo sufrida por los vecinos- o eliminaciones inapropiadas. Sin embargo, hay otros síntomas no tan fácilmente reconocibles: hipersalivación o hiperventilación, actividad motora repetitiva (deambular o hacer círculos), excesivo acicalamiento o incluso automutilación. Signos de depresión como inactividad, inapetencia, síntomas gastrointestinales (vómitos, diarrea) o comportamientos de escape con el peligro añadido de lesiones.destructividad derevidada de ansiedad por separación en perros

Todo ello dependerá de cada individuo y de su umbral de activación del «sistema de apego» presentándose en distintos grados, formas y consecuencias.

La etiología de la ansiedad por separación en perros

Existen pocos datos sobre la etiología del desorden ya que no hay tantos estudios focalizados exclusivamente en este asunto. Comúnmente se mencionan como posibles causas potenciales el «hiperapego» al guía, experiencias negativas como es la separación temprana de la madre o eventos traumáticos estando solos.

En un estudio de 2011 de los mismos autores cuestionan el «hiperapego» como únPerro con ansiedad por separación un problema de comportamiento en perros muy habitualico posible detonante relacionado con el guía en el desarrollo del trastorno. Algunos perros con ansiedad por separación, sujetos a este estudio, no se calmaban fácilmente con la presencia del guía tras la separación ni tampoco utilizaban objetos de sustitución del mismo como elementos de seguridad o auto-consuelo. E incluso algunos tampoco mostraban signos de afecto hacia el guía al retornar, buscando por ejemplo la proximidad, contacto visual o exhibiendo rápidos movimientos de cola.

La conclusión fue que estos perros no consideraban a sus guías como «base de seguridad». Y así como muchos expertos en problemas de comportamiento canino aseguran que la actitud del guía contribuye a una variedad de problemas, el grado de respuesta y sensibilidad hacia las necesidades del perro por parte del guía, influencia en la ansiedad por separación.

Método, objeto de estudio y conclusiones

Se llevaron a cabo dos estudios. Uno en Hungría entre 2011 y 2012, y otro en Alemania entre 2012 y 2013. Se elaboraron a partir de varios cuestionarios y los únicos criterios exigidos eran que el perro tuviera más de un año y que llevara más de seis meses con el guía. Fue una selección más random que clínica.

El fin era descifrar la correlación entre el tipo de apego de los guías y rasgos de la personalidad en la manifestación de ansiedad por separación en el perro.

De acuerdo a la hipótesis inicial, observaron que los guías que se reconocían a sí mismos como personas con un apego inseguro o evasivo tenían más probabilidad de que sus perros desarrollaran ansiedad por separación. Suponen que el estilo de apego determina su actitud de cuidados y receptividad hacia el perro: muestran respuestas menos consistentes hacia sus necesidades. Estos guías suelen evitar el contacto, la cercanía o el afecto. Así, perros cuyas necesidades son ignoradas (como por ejemplo la necesidad de contacto) aprenden que no pueden estar seguros de la disponibilidad del guía.

ansiedad por separación en perrosAdemás, este tipo de guía rehúsa el apego que muestra el perro especialmente en situaciones de estrés. Por ello, estos guías no sirven ni de «base de seguridad» ni de «refugio seguro». Esto definitivamente puede contribuir en la ansiedad por separación.

Sin embargo, contrariamente a la hipótesis inicial, no pudieron demostrar que ante guías con rasgos de personalidad más inestables y/o «neuróticos» su perro tuviera más probabilidades de sufrir ansiedad por separación. Pero en caso de que ese rasgo de personalidad correspondiera al perro, el porcentaje aumentaba.

Es decir, los perros más «neuróticos» son más proclives al estrés y otras emociones negativas, por lo que tienen más posibilidades de padecer ansiedad por separación. Retornan de nuevo a problemas de apego como variable, apoyándose en literatura humana: las relaciones de apego influencian directamente en la capacidad de gestión del estrés y en la maduración de los propios sistemas de control de la mente.

Nuestras conclusiones

Los resultados de los estudios realizados nos acercan más a la idea de como influye la personalidad y actitud de los guías en sus perros en general. En este artículo veíamos la influencia de nuestra personalidad y estado emocional en el perro.

Una actitud determinada puede no solo acrecentar problemas de comportamiento si no que incluso puede crearlos.

Así mismo, ponemos más argumentos sobre la mesa entorno a las teorías que dicen que se debe mantener la distancia con el perro, no prestarle mucha atención o no responder a su búsqueda de cariño y seguridad.

En Anut Educación Canina en Segovia estamos seguros de la necesidad de generar un vínculo fuerte y sano para que nuestros compañeros sean emocionalmente estables y nuestra convivencia sea óptima. Debemos ser un referente de seguridad  para nuestros compañeros, una guía que les ayude en momentos que les cueste gestionar.

Sin embargo no debemos olvidarnos de enseñarles a gestionar la frustración para fortalecer su equilibrio emocional. Si bien este trabajo se facilita si podemos actuar en la fase de socialización, con perros adultos podemos realizar numerosos ejercicios y métodos les ayuden en este sentido.

¿Tu perro tiene ansiedad por separación? Podemos ayudarte

Si ves síntomas de ansiedad por separación como ladridos excesivos cuando está solo en casa, destructividad de objetos, heces y orines que se dan cuando está a solas, etc. no dudes en llamarnos al 697 322 727 o escribirnos a info@anut.es .

Lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que se trata realmente de ansiedad por separación. A veces este tipo de conductas van asociadas a problemas de gestión de frustración, miedos o simplemente aburrimiento. Sea cual sea el problema podremos ayudarte.

Si finalmente se trata de ansiedad por separación canina, crearemos un plan de trabajo específico para tu perro y tu situación, trabajando de una forma progresiva y acompañados de diversos ejercicios para aumentar tanto la gestión de la frustración como la seguridad en si mismo. Y por supuesto, te acompañaremos en todo el proceso.

Sabemos lo frustrante que se vuelve la convivencia con este problema y queremos ayudarte. Con paciencia, trabajo y empatía, tu perro y tu podéis superar cualquier obstáculo.

Ansiedad por separación en perros

 

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Influencia de nuestra personalidad y estado emocional en el perro

Nos basamos en la conferencia «The influence of owner/handler personality on the behavior of dogs» del Dr. James A. Serpell* en Sparcs Initiative para redactar este artículo sobre la influencia de nuestra personalidad y estado emocional en el perro.

La influencia de la selección de en el comportamiento canino

Para poder comprender una correlación tan compleja como es la personalidad y el estado emocional del guía en el comportamiento del perro, no sólo hay que tener en cuenta la larga convivencia de ambas especies, sino también la selección elaborada por el humano a lo largo del tiempo y que continúa a día de hoy.

Dos razas de perros completamente diferntes. La influencia del humano en la conducta caninaEsta selección se ha hecho en base a unos rasgos físicos -en los que no entraremos- y, más relevante en este caso, de comportamiento. Bien por aptitudes para una tarea específica, bien como «animales domésticos». En cualquiera de los casos, se han buscado individuos con una mayor habilidad para establecer relaciones sociales positivas con humanos.

Esta larga trayectoria de selección y convivencia hace que los perros domésticos, independientemente de su crianza, sean más hábiles en leer y comprender señales humanas que chimpancés o cachorros de lobo criados por humanos. La hipótesis de Serpell es que los perros están excepcionalmente adaptados a leer y responder a las intenciones y el comportamiento humano. Como consecuencia, ellos también son sensibles a las sutiles diferencias de la personalidad y el estado emocional y mental de su guía, ajustando así su propio comportamiento.

 

Personalidad Vs Estado mental o emocional

La personalidad sería «un patrón de señales y características relativamente permanentes que otorgan individualidad y coherencia al comportamiento de una persona» (Feist and Feist, 2009). La personalidad es algo que se puede moldear o cambiar a lo largo de toda una vida, pero nunca sucede de una forma brusca o repentina. Esta temporalidad es lo que la distingue de un estado mental y/o emocional. Éste último no se prolonga en el tiempo de forma indefinida y el cambio puede darse, en algunas circunstancias, de forma drástica.

Los experimentos sobre la influencia de nuestra personalidad y estado emocional en el perro

Teniendo en cuenta estos conceptos de partida, Serpell expone tres experimentos a través de los que trata de dilucidar la influencia de nuestra personalidad y estado emocional en el perro.

El experimento de los Cocker Spaniel

El primero de ellos es de 1997. Dos encuestas enviadas por mail a distintos Experimiento sobre la influencia de la personalidad humana en la conducta canina con cocker spanielhogares con Cocker Spaniel. Por un lado, una encuesta acerca del comportamiento de sus perros y qué detonaba comportamientos «agresivos» y, por otro lado, una encuesta de personalidad a los guías. La conclusión era que las personas más tensas, nerviosas, emocionalmente menos estables o ansiosas, inducían algún tipo de agresividad en sus perros. Bien por su forma de interactuar con ellos o bien por sobreprotección (errando entonces en proveer una socialización adecuada).

 

El experimento en los perros de búsqueda del 11-S

El segundo de ellos se centró en el nivel de sensibilidad en perros a los cambios en el estado mental y emocional del guía. Se estudiaron 85 perros de búsqueda y rescate durante tres años después del 11-S en Estados Unidos. Se hicieron test y mediciones en perros y guías a los seis meses, al año, a los dos y a los tres años.

Influencia de nuestra personalidad en los perros. Experimento sobre el contagio traumático en perros de rescate

A los seis meses, algunos guías presentaban ciertas psicopatologías -estrés postraumático, ansiedad-, mientras que los perros no parecían afectados por el suceso. De los seis meses al año, el estrés postraumático y algunos síntomas de depresión en los guías comenzaron a tener una correlación en los test a los perros de ansiedad por separación, hiperapego y búsqueda de atención agudizada. Del año a los dos años, los síntomas de depresión que persistieron en algunos guías supusieron un aumento de la tasa de agresividad de sus perros hacia otros perros. Y, finalmente, de los dos a los tres años, aquéllos guías que seguían presentando un estado mental o emocional «alterado» previo al 11-S, observaron en sus perros que esa agresividad ahora también se dirigía hacia extraños e incluso miembros de la familia.

La conclusión que sacan de este estudio es que la ansiedad acumulada en perros, fruto de la ansiedad acumulada en sus guías, deriva en comportamientos agresivos en los primeros.

El experimento en perros de asistencia para invidentes

El tercer y último experimento se hace con 267 perros de asistencia para personas invidentes. Una vez más, se hacía una encuesta a los guías acerca de su personalidad y otra sobre el tipo de interacciones con sus perros: si utilizaban correcciones verbales y con qué frecuencia o correcciones físicas o si sólo premiaban las conductas consideradas adecuadas. En todos los casos, una última pregunta era el grado de respuesta de sus perros a esas correcciones o incentivos.

Influencia de nuestra personalidad en los perros. Experimento con perros de asistenciaSin entrar en detalle en las categorizaciones que propone en este experimento (la conferencia completa se puede visitar), lo que nos interesa es que plantea dos posibles correlaciones.

Por un lado, que el factor de personalidad (más crítico, menos empático), percibe al perro menos receptivo y utiliza de forma excesiva la corrección y el castigo, teniendo como consecuencia que se exacerben los problemas de comportamiento en el perro. Sin embargo, por otro lado, plantea que puede ser que ese factor de personalidad en si mismo directamente exacerbe los problemas de comportamiento. En cualquiera de los casos, generalmente cuantas menos correcciones verbales y físicas, mejor respuesta se obtenía del perro.

 

Reflexiones sobre la influencia de nuestra personalidad y estado emocional en el perro

El propio autor cuestiona las encuestas como forma válida de estudiar aspectos como la personalidad y el estado mental o emocional humano. Propone estudios de observación directa sobre los guías. Sin embargo, creemos que estos experimentos ofrecen un apoyo eficaz en la hipótesis de partida: la asociación causal entre la personalidad del guía y el comportamiento del perro, posiblemente como un legado de la evolución del perro.

Influencia de nuestra personalidad en los perros. Hombre junto con su perro.De cualquier modo, como Serpell apunta, estas conclusiones deberían tenerse en cuenta a la hora de establecer un plan de trabajo individualizado sobre problemas de conducta canino y un protocolo a la hora de asignar perros a determinados guías. Evaluar el grado de aptitud e idoneidad tanto en adopciones como en perros de trabajo.

A la hora de buscar un compañero de cuatro patas, todos sabemos que tenemos que tener presente aspectos como la disponibilidad de tiempo y más o menos recursos. Pero nos parece aún más necesario ser capaces de evaluar el tipo de vida que llevamos y cómo somos. Igual que una persona de avanzada edad o muy sedentaria no es la más idónea para un cachorro o un perro joven por el nivel de energía, tampoco lo es una persona muy estresada e impaciente para un perro que presenta problemas de comportamiento.

¿Cómo podemos ayudarte desde Anut Educación Canina en Segovia?

Entre nuestros servicios  se encuentra el de ayudarte a encontrar al perro ideal para tu personalidad y estilo de vida. Haremos una valoración de las características que más encajan contigo y con tus hábitos de vida para crear un perfil. Incluso si buscas adoptar podemos ayudarte a encontrar un perro entre los de la asociación animalejos.

Por otro lado, si estás teniendo problemas de convivencia con tu compañero peludo y quieres solucionarlos estaremos encantados de ayudarte con nuestro servicio de educador canino a domicilio.

 

*Dr. James A. Serpell, especialista en conducta canina e interacciones sociales entre animales y humanos. Profesor de ética y bienestar animal en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pennsylvania.

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